En una isla donde el turismo suele llevarse todos los titulares, hay historias más silenciosas —pero igual de importantes— que hablan de raíces, de tierra, de futuro. Formentera, conocida por sus playas transparentes y su ritmo pausado, guarda también un legado vitícola que se remonta a tiempos fenicios. Y ahora, ese legado se fortalece con una nueva vendimia que hace historia.
Este lunes 28 de julio ha comenzado la cosecha en Terramoll, la bodega que desde el año 2000 trabaja bajo criterios de viticultura ecológica y que ahora inicia una nueva etapa de la mano de Vintae, compañía riojana responsable de proyectos como Matsu o Hacienda López de Haro. Es su primera vendimia en Formentera y también la más temprana en su historia: nunca antes habían recogido uvas en julio. Y no están solos. Zonas cálidas como Sicilia han iniciado la campaña casi al mismo tiempo, marcando un cambio de ciclo en el calendario vitícola europeo.
Un viñedo resistente, un entorno singular
Formentera es una isla atípica también para el vino. Aquí no llegó la filoxera, lo que permite trabajar viñas en pie franco (sin injertos), un patrimonio genético único en Europa. Además, la cercanía al mar, los suelos arenosos y las condiciones climáticas extremas aportan al vino una tensión, frescura y salinidad difíciles de encontrar en otros territorios.
Este 2025, la vendimia llega tras un año particularmente seco —apenas 200 litros de lluvia desde septiembre—, lo que ha obligado a extremar cuidados en las parcelas y adelantar la recolección. Las viñas, todas de secano, se han defendido bien, aunque han tenido que enfrentarse también a otra amenaza inesperada: las palomas torcaces, que llegaron antes de tiempo a picar las uvas. Para protegerlas, se instalaron mallas y se programó una vendimia manual a primera hora de la mañana, evitando las horas más cálidas.
El vino como forma de memoria
Según Richi Arambarri, CEO de Vintae, “Terramoll representa mucho más que una nueva bodega: queremos contribuir a recuperar la tradición vitivinícola de Formentera y demostrar que aquí se pueden hacer grandes vinos, con identidad propia y vocación internacional”. Para ello, además de producir vino, el equipo de Vintae trabajará en el estudio del material genético local, impulsando la investigación y el valor añadido de esta pequeña gran isla vinícola.
Esta colaboración abre una nueva página en la historia del vino en Formentera. Una historia que, si se cultiva con el mismo cuidado que estas viñas, puede convertirse en un referente del vino mediterráneo más auténtico. Porque sí, en Formentera también se hace vino. Y ahora más que nunca, con mirada larga y raíces profundas.


