En Ibiza, es común referirse a las calles Aníbal y Antoni Palau como “la calle de las farmacias”, debido a la concentración de estos establecimientos que han sido una constante en el barrio de la Marina de Vila a lo largo de los años. Aunque hoy en día estas calles continúan siendo hogar de varias farmacias, algunas con décadas de historia, otras han desaparecido, reflejando la evolución de la zona.
La calle de las farmacias: pasado y presente
En tiempos pasados, las calles Aníbal y Antoni Palau eran mucho más animadas y bulliciosas, pues constituían la entrada principal al área del mercado viejo de la ciudad. En la actualidad, a pesar de seguir siendo transitadas, estas calles han perdido parte de su ajetreo, especialmente en invierno, cuando la calma predomina.
Además de las farmacias, que siguen siendo un pilar en la zona, estas calles conservan algunas tiendas con casi un siglo de antigüedad. Sin embargo, hoy en día, las tiendas han cambiado, y es común ver comercios dedicados a souvenirs, ropa y ópticas, en contraste con los bares, barberías y otros negocios que eran habituales en tiempos pasados.
La oferta comercial de la “calle de las farmacias” hoy
La oferta comercial de las calles Aníbal y Antoni Palau ha experimentado una notable transformación. Ya no quedan ferreterías, barberías, mercerías ni sombrererías, que solían formar parte esencial del paisaje urbano de antaño. De hecho, la última tienda textil, Can Xinxó, cerró sus puertas hace unos años, aunque en su apogeo llegaron a existir hasta cinco tiendas de este tipo: Can Burgos, Can Serreta, Can Busquets, Can Mayans y la mencionada Can Xinxó.
En la actualidad, las farmacias siguen siendo las protagonistas, con tres establecimientos que continúan en pie. También se pueden encontrar una pastelería, dos joyerías, una perfumería, dos ópticas, una administración de lotería y una caja de ahorros. En cuanto a la ropa y los souvenirs, estas últimas ocupan gran parte de la oferta comercial, con tiendas que venden artículos tradicionales y otros más sofisticados. Algunos negocios han cambiado de dueño recientemente y otros están en fase de reformas, esperando reabrir para la temporada de verano.
Este rincón de la Marina sigue siendo un punto de referencia para los residentes y turistas, un ejemplo claro de cómo el comercio local ha sabido adaptarse a los tiempos mientras conserva la esencia de un barrio lleno de historia.
Fuente de informción: Vicente Valero: Diariodeibiza.es


