Después de años de peticiones, reclamaciones y proyectos que no acababan de arrancar, Ibiza ha dado hoy un paso tangible hacia la creación de su Parque Motor propio. El Parc Motor de sa Coma ha celebrado la colocación de la primera piedra, marcando el inicio de una obra que los aficionados al motor llevan décadas esperando y que aspira a convertirse en un espacio seguro, sostenible y moderno para la práctica de deportes de motor en la isla.
Este proyecto es, en esencia, la respuesta a una demanda histórica del mundo del motociclismo ibicenco que venía reclamando un circuito homologado para poder entrenar, competir y reunir a clubes y deportistas sin tener que salir de la isla o improvisar en terrenos rústicos. Según informaciones publicadas anteriormente, este anhelo llegó a estar presente en prensa y presentaciones desde hace años, aunque no siempre con resultados concretos.
Un circuito pensado desde la sostenibilidad y la convivencia
El Parc Motor de sa Coma se ha proyectado con criterios muy claros: integración paisajística, respeto ambiental y convivencia con el entorno. El trazado ha sido diseñado en una cota más baja del terreno y rodeado de taludes y pantallas acústicas para minimizar el impacto visual y sonoro, una de las principales preocupaciones tanto de técnicos como de vecinos y organizaciones medioambientales.
Con una longitud total de 1.525 metros y una anchura de seis metros, el circuito tendrá una recta de salida de 105 metros y una zona de seguridad paralela de dos metros que facilita la evacuación en caso de caída de pilotos. Además, se ha previsto un sistema de drenaje y de gestión de agua que aprovecha recursos locales y reduce la contaminación del suelo y el polvo en suspensión.
Más de la mitad de la inversión prevista se destina a medidas de mitigación ambiental y acústica, lo que convierte a este proyecto en uno de los circuitos más sostenibles diseñados hasta ahora en España para este tipo de uso.
Infraestructura más allá del trazado: comodidad y seguridad
El Parc Motor no será solo una pista. El proyecto incluye un conjunto de instalaciones pensadas para pilotos, equipos, público y organización:
- Pit-Lane y paddock para corredores
- Zona de comisarios y vestuarios
- Enfermería y servicios sanitarios
- Parrilla de salida y zonas técnicas
- Instalaciones para el público (baños, bar y áreas de espectadores)
- Aparcamiento para motos y coches en la zona urbana de sa Coma
Este diseño responde no solo a la necesidad deportiva, sino también a la de generar un espacio de convivencia que aporte actividad a la zona y que pueda acoger entrenamientos, competiciones locales, autonómicas y nacionales. Según medios especializados, el circuito incluso podría adaptarse para eventos internacionales en el futuro, con las modificaciones pertinentes.
Datos clave del proyecto
Ubicación: sa Coma, entre los municipios de Santa Eulària des Riu y Sant Antoni de Portmany
Longitud del trazado: 1.525 m
Anchura: 6 m
Recta de salida: 105 m
Presupuesto estimado: alrededor de 5,7–5,8 millones de euros
Duración prevista de obras: 18 meses
Capacidad de público: hasta 1.840 personas
Aparcamiento: espacio para cientos de coches y motos
Una reivindicación larga y firme
Aunque hoy es un día significativo, la historia de este circuito viene de lejos. Durante años, pilotos de todas las edades en Ibiza han tenido que desplazarse fuera de la isla para entrenar o competir, o improvisar rutas y espacios no homologados. En ediciones anteriores de este proyecto se habló de un posible circuito sostenible y respetuoso con el medio ambiente, capaz de agrupar toda la práctica del motor que hasta ahora se hacía en condiciones precarias y en terrenos que molestaban a un grupo o barrio.
Hoy esa aspiración empieza a materializarse de forma clara con la obra en marcha, dando un respiro a clubes, escuelas y familias vinculadas al motociclismo y al deporte del motor en Ibiza.
¿Qué viene ahora?
Con la primera piedra colocada y el proyecto oficialmente en marcha, las obras avanzarán durante los próximos meses hasta su finalización prevista en septiembre de 2026, momento en que Ibiza contará por fin con un circuito definido, moderno y preparado para entrenamientos y competiciones seguras.


