La Torre de Cala Conta
Rodeando la costa de Ibiza se erigen siete torres que, en su época, fueron guardianas incansables de la isla.
La Torre d’en Rovira, también conocida como Torre de Compte, se alza majestuosa entre Cala Bassa y Cala Compte, en el municipio de Sant Josep.
Ubicada a unos 12 metros sobre el nivel del mar, este emplazamiento histórico ofrece un panorama privilegiado de la bahía de San Antonio, la isla de sa Conillera y los islotes de S’ Illa des Bosc y S’Espartar, todo ello rodeado de exuberantes pinares que añaden un toque de serenidad al entorno.
Historia de la Torre d'en Rovira
La historia de la Torre d’en Rovira se remonta al siglo XVIII, durante el reinado de Fernando VI.
Fue concebida por el ingeniero Juan Ballester y construida bajo la dirección del ingeniero García Martínez en el año 1763, ya bajo el mandato de Carlos III.
Su propósito era proteger la costa oeste de Sant Antoni, brindando vigilancia sobre los islotes de S’illa des Bosc, S’Espartar y Sa Conillera, donde solían ocultarse los temidos piratas musulmanes.
Aunque no se registra que la torre haya participado en acciones defensivas significativas, su importancia estratégica era indiscutible, también sirviendo como protección para el cercano puerto de San Antonio.
Hasta mediados del siglo XX, la Torre d’en Rovira estuvo en manos del pintor Evelio Torent Marsans y su esposa Consuelo Hernán, quienes convirtieron el lugar en un animado centro de entretenimiento durante los veranos, dotándolo de un ambiente hogareño y un toque artístico que perdura en la memoria de la isla.
Arquitectura de la Torre Compte
Esta torre de vigilancia costera destaca por su imponente tamaño, siendo más grande que muchas de sus contrapartes.
Construida en su mayoría con mampostería de piedra caliza y mortero de cal, cuenta con una estructura troncocónica que se eleva a unos nueve metros de altura, dividida en dos plantas.
Su acceso original se encuentra en el piso superior, al que se llega mediante una escalera portátil que solía retirarse en caso de ataque. Desde allí, una escalera de caracol conduce al piso inferior, que albergaba almacenes y polvorines, y finalmente a la plataforma de cubierta superior.
Externamente, la torre presenta detalles ornamentales como cordones horizontales de adorno y un matacán sobre la puerta de acceso, diseñado para defenderla de posibles invasores. En su momento de mayor actividad, la torre llegó a albergar artillería y hasta ocho soldados para su defensa.
En el siglo pasado, la torre fue adaptada para su uso como vivienda, aunque se mantuvo en gran medida su aspecto original, lo que la convierte en un testimonio vivo de la historia de Ibiza y un símbolo de su patrimonio arquitectónico.
Cómo llegar a la Torre Rovira
Para llegar a la Torre d’en Rovira en vehículo privado, se puede tomar la carretera de San Antonio a San José y desviarse hacia Cala Tarida. Antes de llegar a la playa de Comte, hay un desvío de tierra que conduce hasta las proximidades de la torre. Alternativamente, desde Cala Compte se puede bordear la cala caminando hasta llegar a la torre por un camino entre pinos y rocas, ofreciendo una experiencia escénica que vale la pena mientras se admira el paisaje.


